El contexto era ideal: la Nueva Olla repleta, con cerca de 35 mil aficionados azulgranas que aguardaban ansiosos el tan esperado triunfo en un superclásico. Sin embargo, el equipo volvió a decepcionar, incluso ante un rival que ofreció la ventaja de jugar gran parte del partido con un jugador menos.
Las dificultades de Cerro en partidos decisivos
Cerro Porteño tropezó, una vez más, con su histórico inconveniente de jugar bajo la presión de su público y la obligación de triunfar ante Olimpia. En este tipo de situaciones, el equipo no logra sobreponerse, y el efecto de la multitud parece ser contrario al esperado. A pesar de que Olimpia atraviesa uno de sus peores momentos en el torneo Clausura, Cerro no pudo hacerse notar y terminó cediendo ante el ambiente adverso.
Factores que afectan el rendimiento
El miedo, la falta de valentía, la desconfianza y la baja moral se han convertido en problemas recurrentes que el Ciclón no logra resolver. Incluso sus propios seguidores reconocen que algo le sucede al equipo cuando enfrenta estadios llenos: lejos de motivarse, se bloquea. Empatar jugando con superioridad numérica durante más de una hora, fallar dos penales decisivos y mostrar temor de arriesgar en momentos clave son algunos ejemplos que confirman la famosa frase del técnico español Manolo Jiménez, quien alguna vez sostuvo que Cerro padecía de «miedo a ganar».
