La agónica clasificación de Cerro Porteño a las semifinales de la Copa Paraguay, tras vencer a Sportivo San Lorenzo en la tanda de penales, dejó fuertes emociones en el plantel azulgrana. Blas Riveros analizó la remontada, explicó su salida por una molestia física y destacó la capacidad del equipo para sobreponerse a un inicio adverso.
Una remontada basada en la intensidad
El Ciclón revirtió una desventaja de dos goles y, por primera vez en su historia, se ubicó entre los cuatro mejores del torneo de integración. Riveros reconoció las falencias defensivas del inicio, pero resaltó la reacción colectiva: «Sufrimos bastante; estábamos 2-0 abajo, pero nunca nos rendimos. Mantuvimos la intensidad y salimos a buscar el partido. Estoy muy contento por llegar a semifinales por primera vez con Cerro. Ahora trataremos de seguir y alcanzar la final».
Las claves de un partido cuesta arriba
Consultado sobre las dificultades del encuentro, el defensor señaló una desatención en una jugada de pelota parada. También remarcó la importancia de haber igualado antes del descanso, ya que San Lorenzo adoptó una postura más defensiva en la segunda mitad: «El segundo gol fue un poco flojo de nuestra parte en la pelota parada, pero luchamos hasta el final. Fue clave empatar antes de que terminara el primer tiempo. Sabíamos que, en el segundo, San Lorenzo nos esperaría más. Sufrimos bastante, pero lo importante es que clasificamos».
Una salida preventiva
Riveros fue sustituido antes del último cuarto de hora y generó preocupación, aunque luego aclaró que la decisión respondió únicamente a una fatiga muscular. «Sentí un poco de calambre. El doctor me explicó que es normal, porque nuevamente me está tocando jugar alrededor de 70 minutos. El cambio fue solo para prevenir cualquier lesión».
