Tras la ajustada y agónica victoria de Cerro Porteño ante Nacional en el duelo de vecinos, Gustavo Costas analizó en conferencia de prensa el margen de mejora del equipo. El entrenador dejó en claro que su proyecto se sostiene en la ambición, la exigencia constante y el trabajo colectivo.

Una exigencia que no admite conformismo

Al ser consultado sobre cuánto refleja el equipo la identidad que pretende construir, Costas reconoció que todavía queda mucho camino por recorrer. También subrayó que no se permite caer en el conformismo:

«Falta un montón. Nosotros nunca nos vamos a conformar. Yo nunca me conformo; siempre busco más. Ganamos apenas dos partidos, no ganamos nada todavía. No quiero jugadores mediocres ni quiero ser mediocre. A veces me sale y otras no, pero trato de ponerme la vara lo más alta posible, porque si no, me quedo en mi casa».

Un proyecto con mentalidad ganadora

El entrenador argentino explicó que llegó al club con el propósito de conducirlo hacia objetivos importantes y no simplemente para cumplir su contrato:

«No vine acá solo para pasar ni para completar un año de contrato. Vine para que podamos llevar a Cerro lo más arriba posible y conquistar campeonatos y copas. Cada vez que llego a un equipo sueño con eso; uno tiene que seguir soñando. En el fútbol todo se puede lograr y, si contamos con un grupo como el que estamos formando, podemos jugarle a cualquiera».

Un llamado a la unión con la hinchada

Ante la renovada ilusión de los aficionados, Costas pidió respaldo incondicional para los futbolistas y destacó que el club necesita unidad, especialmente en los momentos difíciles:

«Que apoyen a los chicos y al club. El club necesita de todos cuando las cosas van mal; es entonces cuando tenemos que levantarlo juntos. No es que, porque ganamos dos partidos, deban hacerme una estatua. Sumamos siete puntos de nueve por los jugadores. Siempre digo lo mismo: cuando nos equivocamos o perdemos, la culpa es mía; cuando ganamos, el mérito es de ellos».

El aliento como impulso dentro del campo

Por último, el técnico remarcó que el vínculo entre el equipo y la tribuna puede resultar decisivo cuando el rival impone condiciones:

«Les pido que apoyen y alienten a los chicos, porque tiene que existir ese vínculo con la gente. Necesitamos que la hinchada venga, acompañe y no esté presente solamente cuando se gana. Hay momentos en los que el rival puede superarte y el aliento desde afuera puede ayudar al equipo a dar vuelta el partido».

Por ccp1912

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